La historia de mi simself - VIII


VIII
-¡Adelante, está abierto!- gritó Gustavo. Cuando llegué estaba sentado en la PC esperándome, dijo haber vuelto más rápido de lo que creía.

-Gustavo, yo...- comencé a decir. Él se incorporó y me miró expectante con una sonrisa en los labios -Creo que sabes a lo que he venido.-
-Bueno, tengo dos opciones: vienes buscando los colines que prometí y jamás comimos o tienes antojo de algo más...-
Me lancé sobre él y lo besé apasionadamente, luego me desvestí por completo frente a su mirada atónita y le dije entre jadeos "puedes hacer de mí lo que te plazca".


Me tomó en sus brazos y subió las escaleras hacia el dormitorio, me tumbó sobre la cama y me tomó bruscamente, como si fuera un animal. Por un momento, en medio de ese fuego incontrolable que me consumía por dentro, sentí detenerse al mundo y reinar al silencio, me sacó el alma del cuerpo y juro que pude vernos desde un rincón del dormitorio transformados en un solo ser explotando de placer.
-No pares... por favor... ¡no pares!- le dije intentando gritar pero casi sin aliento. Puedo asegurar que aquel orgasmo fue algo fuera de este mundo y de muchos otros...


-Si quieres puedo quedarme un rato más, es que hablamos de comer algo y yo tengo un antojo especial.- le dije al terminar de vestirme. Y sin dejarlo pensar me arrodillé frente a él.
-Bonita, me vuelves loco, voy a atarte a mi cama y a no dejarte ir jamás.- exclamó jadeante.
-Eso fue extra, me debes algo a cambio.- le dije al terminar y me fui sin despedirme sonriéndole de manera cómplice.


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