La historia de mi simself - VI


VI
-Sabes cariño, estaba leyendo un libro aburridísimo para el trabajo y me había quedado dormida. No he podido preparar la cena y muero de hambre- le dije para cambiar de tema y que no notara la confusión en mi rostro.
-No te preocupes mi vida, ya preparo yo algo.-
Me veía con el amor de siempre, quizás no debería preocuparme porque mi desempeño haya dejado algo al descubierto.


Preparó una ensalada, algo típico entre sus gustos, aunque supiera que yo la comía de mala gana. A veces no sabía si lo hacía a propósito o realmente olvidaba que no me agradaban las verduras. De todas maneras le agradecí con un abrazo intentando ser romántica.


-Nada de abrazos, he preparado algo rico para ti aunque haya venido cansado de mi trabajo. Sabes que quiero que me pagues de alguna manera.- dijo y comenzó a empujar mi cabeza hacia abajo mientras tomaba mi mano y la ponía sobre su miembro, al parecer insatisfecho y con ganas de más. Obedecí y comencé a practicarle sexo oral allí mismo.
Algunas veces notaba que no tenía buenos modos de invitarme al sexo, pero sentía una extraña mezcla de tristeza y placer al obedecer sus órdenes.


-Y ahora cariño, sabes que sólo hay una forma de calmar a esta fiera. Te quiero de espaldas aquí mismo...-
Me inclinó bruscamente sobre la mesada y al instante sentí el dulce dolor al que estaba acostumbrada. No podía quejarme, mi cabeza ya estaba en otra parte: la mesada, el olor de la comida... mi mente revivía cada segundo con Gustavo mientras recibía una y otra vez su firmeza por detrás. Gemí y grité quizás como nunca antes, enloqueciéndolo aún más. Él también gritó al eyacular dentro de mí como tanto le gustaba.

-Te amo.- dijo casi sin aliento al terminar y me devolvió a la realidad.
Mientras me bañaba llegué a la conclusión de que mi capricho con Gustavo no podía ser de ninguna manera malo para mi relación. O al menos de eso estaba intentando convencerme.

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