La historia de mi simself - IX

IX

Después de varios meses de esta apasionante doble vida, al fin un día me salió mal y volví a casa tarde: Pablo ya estaba ahí.
Fingí que estaba apresurada por entrar al baño y me encerré sin saludarlo siquiera. Él se preocupó y se acercó a preguntar si estaba bien.
-No pasa nada cariño, olvidé ir al baño antes de salir y llegué de casualidad- le dije.
-De acuerdo amor, te espero aquí, ¿vemos una película juntos? Aprovechemos que hoy he salido temprano del trabajo.-
-¡Claro! En seguida estoy contigo. ¿Puedes esperar a que me dé un baño? Es que estuve jugando con unos perros callejeros y siento que me pica todo el cuerpo. Pobrecitos, si los vieras. No entiendo por qué no quieres que tengamos uno- me apresuré a decir para no parecer sospechosa.
-Ya lo hemos hablado, el perro vendrá con los hijos. Si quieres perros: dame un hijo.-
Pablo sabía que llevaba tiempo buscando excusas para no tener uno. No es que no me gustaran, es que tenía miedo de que mi vida cambiara demasiado.

-Siempre lo mismo en la televisión, ¿esta película no la hemos visto ya?-
-Sí, la vimos… bueno, si quieres tengo otros planes para la tarde.- me dijo mientras acariciaba mi pierna.
-Eres un cochino insaciable… y sabes que me gusta.- le respondí. Pero comencé a sentirme mal en ese mismo instante.
-¿Qué tienes amor?-
-No es nada cariño, tengo el estómago revuelto. ¿Desde cuándo está guardada esta comida en la nevera?-
-Creo que desde el jueves.-
-Ya pasó, no te preocupes, sigamos con lo nuestro…-
-¿Estás segura?-
-Fíjate lo segura que estoy.- le dije y llevé su mano a mi entrepierna.
Un rato más tarde, tuve que disimular que la habitación me daba vueltas.

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