008 Santos - IV: Coincidencias?

-Trabajaba en la fábrica, su nombre era Rodrigo Arenales. Fuimos compañeros en la escuela primaria.- contó Javier al llegar a la comisaría. Se veía afectado.
-Es casado y tiene tres hijos, bueno, era- agregó Daniel -. Quiere que le notifique a su esposa, Detective? Viven cerca de nuestra casa.-
-No es necesario, Teniente, Melina se hará cargo de eso.- dijo Santos, haciéndole señas a Melina para que no tarde.

Rodrigo Arenales apareció muerto en el callejón trasero de un bar. Javier fue notificado por un amigo que trabajaba en la recolección de residuos muy temprano en la mañana y decidió ir a ver antes de llamar a la comisaría.
Una nueva muerte no era algo bueno, menos si todo indicaba que era obra del mismo asesino. Era pronto aún para asegurarlo, pero por la descripción de Javier sobre las heridas, a Santos le pareció casi seguro.
-Esperemos hasta que Ariel termine con la autopsia, tengo la sospecha de que nos encontramos ante un mismo asesino. Teniente Carrasco, por favor hable con Melina después, necesitamos cotejar información sobre el caso Rodriguez.- dijo Santos dirigiéndose a Daniel, lanzándole una mirada de alerta al terminar de dar la orden. Daniel sabía que se refería a lo que habían hablado el día que Santos llegó a Windenburg y bajó la mirada.
-Detective, qué hago yo?- pregunto Javier.
-Usted viene conmigo al lugar de los hechos y me cuenta todo desde un principio.- ordenó Santos.

La "Posada del Barrio Viejo" tenía más fama de burdel que de bar, según lo que diría Daniel más tarde ese día y Rodrigo Arenales era un fiel asistente. Se rumoreaba que gastaba gran parte de su sueldo en alcohol y mujeres.
-Anoche Rodrigo estuvo aquí como cada jueves, junto a los mismos de siempre. Si usted quiere puedo decirle los nombres de todos- dijo el dueño del bar -, sólo que Rodrigo se retiró temprano y todos los demás no salieron sino hasta pasadas más de dos horas.-
-Necesitaremos los nombres de todos y también el suyo- aclaró Santos -. Le recomiendo no salir de la ciudad hasta que el caso esté al menos encaminado.
-Oh! De acuerdo Detective, es cierto, yo también estaba aquí. No se preocupe, ya mismo le preparo la lista y quedo a su disposición-
Santos sintió de pronto un escalofrío en la espalda y se vio obligado a dar un vistazo a sus alrededores. De nuevo comenzaba a sentirse observado.
-Qué busca detective, puedo ayudarle en algo?- preguntó Javier al verlo.
-No es nada Teniente, despreocúpese. Hágame el favor de ayudar al posadero a confeccionar la lista mientras inspecciono el lugar.-
Santos intentó disimular su incomodidad, pero le parecía raro sentirse observado cada vez que salía de la comisaría, raro e incómodo.

Mariana Arenales no respondió al teléfono, así que Santos finalmente aceptó que Daniel fuera a notificarle la muerte de su esposo. Al regresar Daniel comentó un hecho un poco extraño.
-Tenía marcas en la cara, como de golpes. Intentó disimular pero pude verlas claramente. Al parecer era cierto lo que se decía por ahí sobre la relación con su marido.- dijo.
-A qué se refiere, Teniente?- preguntó Melina.
-Bueno, es que en el barrio se comentaba que siempre los escuchaban discutir y que ella casi no salía de la casa. Sólo de vez en cuando hacía una visita al hospital, siempre por algún hematoma o derrame generado por una misteriosa caída. Nadie creía realmente que era por eso y hoy al verla... vamos, que sé distinguir un golpe de puño de cualquier otra cosa...- explicó Daniel.
-Bien, tendrá que presentarse a declarar y ya veremos qué explicación tiene para darnos.- concluyó Santos.
-Santos, si te parece bien quisiera informarte respecto a las averiguaciones sobre el caso Rodriguez.- dijo Melina. Santos asintió y pidió que lo acompañara a su escritorio.
-Verás, es que el Teniente me contó sobre lo que se dice de la familia Rodriguez y encuentro muchas similitudes.-
-A qué te refieres?-
-Al parecer Rodriguez tenía las mismas costumbres que Arenales con respecto a su pareja. Recuerdas que su mujer nos advirtió sobre no escuchar los comentarios? Creo que deberíamos tenerlo en cuenta como posible patrón.-
-Tienes razón, he estado pensando en eso desde que el Teniente Carrasco comentó lo de los golpes. Quizás ellas no son las autoras materiales, pero alguien les hace el favor. Has revisado ya los archivos?-
-Aún no, quisiera almorzar primero, sabes que no puedo pensar con el estómago vacío-
-Creía que sólo necesitabas café.-

Ariel llegaba justo en ese momento con las primeras impresiones sobre la autopsia.
-Oh, huele muy bien! Es raro que aún el formol no me haya hecho perder el sentido del olfato.- dijo, risueño como siempre. Era casi increíble ver su expresión sabiendo que había pasado las últimas horas inspeccionando un cadáver.
-Si gustas puedes sentarte a almorzar con nosotros- se apresuró a decir Melina.
-Bueno, si insisten!-
Santos le cedió su lugar en la mesa y comió en su escritorio, sobre el ordenador, como acostumbra a hacer cuando está solo.


-Ariel, tu sabes algo sobre la familia Rodriguez o Arenales? Respecto a sus vidas privadas me refiero.- preguntó Melina. Santos no pudo evitar notar que su tono de voz había cambiado al dirigirse a él.
-Conocía a los Rodriguez, he ido varias veces a su almacén. Si te refieres a su vida como familia sólo puedo decirte que no eran muy cariñosos entre ellos. Una vez llegué muy temprano y los encontré discutiendo muy fuerte en la vereda. Por separado ambos eran muy agradables, pero si ambos estaban en el almacén el aire se cortaba. De todas maneras, no se veía como algo fuera de lo común. Parecía como si simplemente no se llevaran bien.-
-Podrías asegurar que él la golpeaba?-
-Asegurarlo no, nunca he visto marcas en ninguno de los dos. Lo que sí puedo decirte es que una vez llegó a mis oídos que él la engañaba-
-Vaya! Cómo es que eso se le escapó a nuestro querido Teniente!- exclamó Santos mientras reía. -Debemos tomar toda esta información con pinzas, Melina, pero sí que es enriquecedora, no?-
-Es verdad, Santos. Y al parecer hemos descubierto por qué no hay archivos sobre nada: todo está en la memoria de los habitantes de este lugar!- dijo Melina riendo.
-En fin, si quieren podemos pasar ya a ver lo que tengo sobre la autopsia. No he terminado aún, pero quise venir a traerles los datos más relevantes para agilizar- dijo Ariel, y no dudó en juntar la mesa y lavar.
Melina, al parecer, no puede quitarle los ojos de encima.


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