008 Santos - I: Prólogo: Nunca digas nunca.

Windenburg nunca fue un lugar muy alegre. En la noche sus calles en penumbras le recordaban a uno historias como "Jack El Destripador" o "El Jinete Sin Cabeza", sin embargo nunca nada raro sucedía: sus calles, casas y paisajes parecían estar dormidos.
Así como sus calles, su gente también se sentía en penumbras, como si un aura oscura las cubriera de tristeza o de sencillo aburrimiento.
En zonas alejadas aún se mantenías erguidas ciertas ruinas de civilizaciones pasadas, como si la ciudad se resistiera a desprenderse del pasado sumida en una eterna melancolía de hiedra colosal y fría piedra.
Un gran lago, muelles, piedra y vegetación a su vez convertían a Windenburg en un lugar atractivo para el buen observador y por eso cada verano se convertía en un destino turístico para los amantes del aire libre y las fogatas en la playa. Estar rodeado de montañas le daba a Windenburg una temperatura majestuosamente perfecta todo el año, así que en pleno invierno también llegaban algunos sims a visitarlo para disfrutar de la nieve en sus montañas.

Por supuesto Windenburg, a pesar de aferrarse con uñas y dientes a su pasado, no pudo escapar de la urbanización. Tanto turismo exigía entretenimiento, hoteles y comercios oportunistas en demasía. Pero ante el recelo de sus habitantes hacia los desconocidos se había decidido limitar esta zona y mantenerla alejada de la aburrida pero segura rutina que les daba daba la tranquilidad de no sentirse invadidos.
Ah! pero en las noches, sin importar cuánta gente foránea invadiera sus hoteles, todo se cubría de una oscura y tibia melancolía, acompañada con típicas nieblas y sonidos lejanos, de esos que nos hacen escuchar nuestros latidos y respirar con dificultad.
Como si una sirena imaginaria anunciara un toque de queda obligatorio, Windenburg se dormía profundamente poco después de esconderse el sol.
Y hasta hoy, como he dicho al principio, nada raro sucedía.
Hasta hoy.

Los adolescentes tenían como costumbre reunirse a hacer fiestas en cualquier ruina de turno, no eran muy adeptos a frecuentar la discoteca que siempre estaba llena de turistas. Fue así como dos de ellos, intentando alejarse de los demás en busca de intimidad, se toparon con algo que les heló la sangre y no olvidarían jamás...
 ...continuará.

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