"Vete, que puedo sola", primer entrega: el conflicto

Victoria y Marcos no dudaron en irse a vivir juntos, en su torbellino de amor no entraban las dificultades que eso conlleva. Victoria usó todos sus ahorros para poder comprar un terreno y construir su casita, que de hecho ya estaba en sus planes hace unos años, así que tampoco hubo nada que la frenara. Hasta se casaron en secreto, para no escuchar consejos sobre el tiempo y el orden de las cosas de parte de sus familiares y amigos.
Eligió un  terreno bellísimo rodeado de agua y vegetación e imaginó algún día poder instalar un huerto en el, como el que tenía su abuela y en el que amaba trabajar los domingos cuando iba de visita. Marcos prometió encontrar un trabajo para que ella pueda quedarse en casa y dedicarse a eso.

Pero las cosas no salieron tan bien como pensaban...
Un tiempo después de haberse mudado, Victoria empezó a sentir malestares. Sentía asco al tirar la comida en mal estado y al comer...
Y resultó que al final era lo que pensaba...
Con entusiasmo y felicidad fue a contarselo a Marcos, que disfrutaba de una tarde de pesca en la laguna, pero para su sorpresa su reacción no fue la que esperaba... Marcos se exaltó, dijo no estar listo para una responsabilidad así, que no era su culpa y que no estaba de acuerdo. Discutieron hasta enfurecerse...
La discusión siguió más tarde en el living, pero Victoria no pudo hacerle entender que no era tan grave como el creía, que un hijo debería ser motivo de felicidad y que su amor debería ser fuerte.
Esa noche comieron separados y a la hora de irse a dormir ni siquiera se desearon las buenas noches.

Y en la madrugada, sin pensarlo demasiado, Marcos decidió que ese no era el lugar que deseaba. A pesar de amarla (o de creer amarla) no podía imaginarse como padre, no estaba listo. Se sentó en la cama silencioso unos minutos para armarse de coraje, luego se vistió, vio a Victoria dormir con su ceño fruncido aún (era tan bella de todas maneras...) y decidió abandonarla. Al cerrar la puerta tras él sintió que su corazón se estrujaba mientras a Victoria aún le esperaba despertar con semejante sorpresa...

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